porsche924rallye
  Epitafio
 


 


 

Cuenta la historia, o las partes interesadas, que en el invierno que unía
las temporadas 1982 y 1983 Jürgen Barth visitó a los hermanos Almeras de modo
informal, no en vano su mujer, Simone, nació en Montpellier. Comentando uno y
mil proyectos mientras daban una vuelta por la nave, Barth se paró delante de
un magnifico Porsche 911 SC y entonces una mirada a los Almeras bastó…


La salida de Ernst Fuhrmann y su sustitución por Peter W. Schutz había dado
al traste toda la estrategia articulada en torno a los motores delanteros. El
camino a seguir por la marca cambiaba de rumbo radicalmente y se decidía que el
arma a emplear para tratar de imponerse en el nuevo Grupo B pasaba,
necesariamente, por el nuevo 911 SC RS. Contarían además, ahora sí, con un
fuerte equipo oficial patrocinado por Rothmans y preparados por los ingleses de
PRODRIVE.


Pero el proyecto, sin ellos quererlo, nació muerto. En los años sucesivos, la
llegada de la tracción total al mundo de los rallyes fue masiva, con lo cual,
por muy potentes y fiables que los 911 fueran, quedaban automáticamente
excluidos de cualquier posibilidad de victoria. Inmediatamente se vuelve a dar
un golpe de efecto, y aunque el 911 (con tracción total) de Metge es capaz de
imponerse en el Paris-Dakar del 84, en el seno de la marca ya se piensa en el
modelo definitivo para arrasar en los rallyes: el Porsche 959.


Y este proyecto no murió, lo mataron… Porsche debía construir 200 unidades
para homologarlo dentro del grupo B, pero construir un Porsche 959 no era ni
barato ni fácil, así que la producción se demoró demasiado, tanto que los Grupo
B fueron finiquitados por la F.I.A.
para finales de 1986. Las razones son de sobra conocidas.


¿Y qué pasó con los Porsche 924?


Nunca más participó ningún Porsche 924, en cualquiera de sus variantes, en
una prueba del Campeonato del Mundo de Rallyes, pero (siempre hay un pero…) es
cierto que hubo una última intentona por parte de los hermanos Almeras para, de
una manera muy ambiciosa, hacer correr el Porsche 924 dentro del Campeonato del
mundo de Rallyes.


Una vez descartada la participación en el Montecarlo del 83 de Barth a
lomos del 924 con el que alcanzó los puntos en el 82, también se dejó caer por
las instalaciones del preparador francés el Campeón de Europa del año 1980,
Antonio Zanini. Y es que, para la temporada que se les venía encima, la
Federación Española de Automovilismo decidió establecer, dentro del Campeonato
de España de Rallyes de Asfalto, una serie de pruebas para un certamen
internacional y otras para el título de Campeón de España de Rally, tanto en su
modalidad de
pilotos como de fabricantes.


El invento resultó un fracaso estrepitoso, ya que, lo que en definitiva se
pretendía, que era que nuestros pilotos salieran a foguearse con los gallitos
del mundial y europeo, más allá de la piel de toro, no se consiguió. Aun así,
no adelantemos acontecimientos, ya que en esos momentos teníamos a un Zanini,
que venía de ser Campeón de España en el 82 a lomos del Talbot Lotus Sunbeam,
deshojando la margarita de su devenir. En principio los franceses ofrecían al
de Viladrau el Rallye Montecarlo, las seis pruebas española que ese año
puntuaban para el Europeo del campeonato nacional y, seguramente, el Rallye San
Remo.

Tan en serio se tomó Zanini la propuesta de los Hermanos Almeras que
incluso estuvo participando en la puesta a punto del coche y, lo que es todavía
más chocante, llegó a correr con el Porsche 924 Gr. B en un Rallysprint del
Campeonato Francés. Pero las cuentas no le acababan de salir a Antonio Zanini,
ya que además de necesitar el apoyo de patrocinadores personales para tal
empresa, requería tener que volver a formar un grupo de incondicionales que, al
igual que hicieron en la campaña de 1980, realizaran labores de asistencia al
924.


De este modo, Zanini prefirió seguir los consejos de Alicio Romeo, entonces
cabeza del departamento de competición de Talbot, no acudir a Montecarlo,
esperar al Costabrava y emplearse sólo en las labores de pilotar. De todos
modos, doce meses después, Zanini será el Campeón de España de Rallyes
Internacionales… Quién si no.


Nunca sabremos si el interés que tenían los Almeras en que Zanini se
sentara en el 924 iba más allá de lo puramente mercantil, es decir, tratar de
rentabilizar un material que, si bien no era (ni mucho menos) obsoleto, no
había sido evolucionado como era de esperar. En cualquier caso, Zanini dijo no.



 



 



 
  Jorge Pradas (2011)  
 
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