porsche924rallye
  Caso Español
 

El caso ocurrido entre Porsche y Walter Röhrl en
1981 no fue único y, a grandes rasgos, podemos encontrar similitudes con otro
suceso muy similar acaecido dentro de nuestras fronteras y precisamente en ese
mismo año. Antes de empezar a narrar esta historia es indispensable referirnos
a su protagonista: Marc Etchebers.

Marc era un valiente y rápido piloto francés
residente en el País Vasco, farmacéutico de profesión (al igual que su mujer y
copiloto habitual, Marie-Christine Rives) fue un piloto muy ligado a la firma
Porsche a lo largo de toda su carrera, siempre como piloto privado y
semi-oficial, y confiaba la preparación de sus coches al preparador francés
VARA.

Ganador de innumerables carreras dentro de
nuestro territorio de caracter regional e incluso de ambito nacional, Marc
Etchebers venía de haber realizado una soberbia campaña en 1980 con victorias
en Rallyes como el Vasco-Navarro, el Corte Inglés o el Rías Bajas, así que todo
hacía presagiar una temporada para el 81 cuando menos luchando por los puestos
de cabeza, pero la realidad, una vez más, se va a torcer y el motivo parece
estar intimamente ligado al Porsche 924.

Marc es el único piloto privado en España que
cree en las posibilidades del 924 y se hace con los servicios de una de estas
unidades, en concreto se trata de un Carrera GT (no GTS como el de Walter
Röhrl)  matriculado en Francia con placa
3187 RQ 64 y de cuyo mantenimiento se encargará, como ya hemos comentado, un
preparador de prestigio a la hora de tocar los Porsche como es VARA. El
vehículo luce diferentes decoraciones, pero en todas es común el patrocinio de
Herramientas PALMERA , la pertrolera AGIP y la empresa GURELESA. El coche
montará neumáticos MICHELIN.

Se esperaba su participación con cierto interés
en el Rallye Vaco-Navarro, que pese a haber perdido la puntuabilidad para el
nacional, Marc conocía como el pasillo de su casa, recorriendo tramos tan
míticos como el de Jaizquibel. Lo cierto es que para esa fecha, mediados de
marzo, el 924 no estuvo a punto y, pese a estar inscrito, no tomará la salida
en ella.

Justo una semana después se debía correr el
Rallye Sol-RACE, en la provincia de Alicante. Puntuable esta vez para el
Europeo de la especialidad hubiera sido una magnífica piedra de toque  para ver hasta donde podía llegar el Porsche
debutante; pero nuevamente deberá ver los toros desde la barrera al no estar el
coche terminado.

Marc empezaba a estar impaciente, deseoso de
probar las bondades del 924; con esto, y una vez estuvo acabado el coche, la
primera carrera que se dibujó en su horizonte fue una del Campeonato Ford-DEIA
del Pais Vasco, en concreto en la primera semana del mes de Abril. Este
campeonato eran una especie de carreras regionales tipo rallye o rallysprint
que se corrían indiferentemente sobe asfalto o tierra; solían tener un
kilometraje muy corto, y en este caso tendía la salida y llegada se localizaba
en la Guipuzcoana localidad de Zarautz. Seis eran los diferentes tramos a
recorrer y tras la disputa de estos el Porsche 924 de Marc, copilotado en esta
ocasión por J.R. Amorena le endosaba más de un minuto al segundo clasificado,
Olaizola sobre un Alpine A 110. Así pues debut y victoria para el 924, aunque
fuera en una carrera regional.

Con la moral bien alta embarcaron el coche y se
fueron a disputr la siempre dificil prueba insular, puntuable también para el
Europeo, del Rallye de Maspalomas; esta vez sí, ahora ya tenía la oportunidad
de medirse con los pilotos punteros de la especialidad y serían 57 los
adversarios a batir en esta prueba. Desde el comienzo de la misma se observó
que las cosas no estaban funcionado como era de esperar; bien fuera por la fata
de acoplamiento al coche o por el poco rodaje de éste, lo cierto es que al
final de la primera etapa se encontraba en séptima posición rodando a más de 3
minutos de la cabeza de carrera que ostentaba Bagration y su Stratos, seguido
de lejos por Vatanen. Y esto no era lo peor, se estaba viendo superado
constantemente por pilotos de la zona con monturas claramente inferiores.

Para la segunda etapa sólo los abandonos de
rivales colocados en posiciones más avanzadas hacían que Marc llegara al final
del rallye en una decente 5ª posición, eso sí, a más de 5 minutos del Stratos
de Bagration, quien se había empleado a fondo para acarle más de 2 minutos al
Scort de Vatanen.

La prensa nacional comentaba ya que el nuevo 924
parecía claramente menos potente que el antiguo 911; Todo era cuestión de
esperar el desarrollo y que, poco a poco, llegaran las evoluciones para el
auto. Pero sin tiempo para el descanso, el equipo de Marc regresaba a casa para
disputar a primeros de Mayo el Rallye CS, prueba con epicentro en Bilbao y
valedera para los campeonatos de España y también de Europa de Rallyes. La
carrera se presagiaba muy dura, con 38 especiales y más de 350 kilómetros
contra el crono sobre un total de 1.093 de recorrido a los que tendrían que
enfrentarse los 66 pilotos inscritos, entre los que se encontraba Marc a bordo
de su 924.

La carrera comenzó bien para Etchebers quien el
primer tramo, Peña Angulo, marcaba el 3º mejor tiempo, a 10 segundos del
Stratatos de Bagration y pegado al Stratos de Balcázar. En el segundo tramo,
Arceniaga, marcaría un 4º scratch, sólo superado por los dos anteriores y
Zanini, a bordo de un Talbot Lotus Pero ahí se acabó la historia...debacle para
los Posche en carrera con el abandono de Peroajan a bordo de un 911 y,
tristemente, de Etchebers y su 924. A esto hay que sumar que el belga Droogmans
no iría más allá del tercer tramo con su Ford Scort.

A mediados del mes de mayo, la siguiente prueba
en la que se esperaba la Etchebers era el Rallye Fallas, en la provincia de
Valencia. Pero nuevamente la costa levantina se quedaría sin ver sus
evoluciones al no estar listo después de su avería en el Rallye CS.

De aquí saltamos a final de ese mismo mes de mayo
para enfrentarnos al madrileño Criterium Luis de Baviera con tramos tan
idolatrados por la afición como puedan der Canencia, Morcuera o el Molar. Esto
además se completaba con varias especiales en el circuito del Jarama, lo que
hacía presagiar un buen resultado para el del 924; pese a que la competencia
fue de aupa (Beny, Fombona, Bagration, Zanini, Balcazar...) y merced a algunas
acrobacias que Marc tuvo que sacar de su chistera, finalmente se hacía con el
escalón más bajo del podium, siguiendo en el mismo a un intratable Bagration y
al maestro Zanini, y precediendo por un exiguo margen de 14 segundos al Porsche
911 de Villar.

En el Rallye de Ourense, cita que tendrá lugar a
mediados de Junio, Marc será un convidado de piedra a la feroz lucha que en pos
de la victoria mantuvieron Beny Fernández, a bordo de un 911, y Zanini, con el
Talbot Lotus Sunbeam, tanto es así que Etchebers no logra anotarse ni un sólo
scratch en los 19 tramos que componían este rallye (que ya había ganado en años
anteriores, en 1974 y bordo de un Porsche 911) y se ve beneficiado de los
problemas de “Peitos“ y su Ford Escort 
para alcanzar la tercera plaza final, contando en el asiento de la
derecha con L. Varela. Marc conseguía ganar su grupo, el 4, y y quedar segundo
de clase detrás de Beny.

El Porsche 924 parecía estar en franca mejora,
pero no se sabía muy bien que parte de ese mérito era consecuencia directa del
mayor acoplamiento a la montura de Etchebers o del propio rendimiento del
coche. El caso es que a finales de julio se enfrentaran a los 620 kilómetros
que tenía el Criterium La Rioja con el único fin de rodar cada vez más cerca de
Beny, a bordo de  su temible 911, y
Bagration, con el afinado Stratos. Pero de los 54 pilotos que tomaron la salida
desde Bodegas Corral, Etchebers va a ser el primero en decir adiós, poniéndose
el Porsche 924 de sombrero al volcar en el primer tramo cronometrado.

Los daños sólo habían dañado la chapa, así que
repararon a toda prisa el coche y justo una semana más tarde Marc salía en una
prueba del regional vasco-navarro con el fin de comprobar que todo estaba en
orden; de este modo se llevará sin oposición el Rallye de La Encina, por
delante de Freddy, a lomos de un Simca, y Valdubieco con Ford Scort.

La siguiente prueba valedera para el nacional
sería el Rallye Principe de Asturias, que pese a tener entre sus inscritos a
Marc y el 924 no llegaría a verlos en carrera debido a la rotura del delco
cuando se dirigían de camino a Oviedo. La fragilidad y falta de potencia
estaban empezando a hacer mella en Etchebers.

Durante la primera semana de octubre iba a
comenzar el periplo insular del campeonato nacional; de este modo el primer
rallye sería El Corte Inglés, con puntuabilidad para el europeo, disputado en
la isla de Gran Canaria donde, ya desde el primer tramo, el Porsche 924 daba
muestras muy claras de contar con una potencia muy baja para las carreteras
canarias. Con esto, Etchebers sólo iba a poder culminar la prueba en una más
que decepcionante 9ª plaza, después de ver como, por mucho empeño que le
pusiera, los tiempos no acababan de salir. La carrera, dominada enteramente por
Beny y su 911, pudo tener un podium completo de Porsche 911, pero se coló en 2ª
posición Medardo Pérez y su BMW.

A la semana siguiente, entre la lista de
inscritos del Rallye Isla de Tenerife encontramos de nuevo a Marc Etchebers,
pero ya sin el Porshe 924... Prefirió utilizar un Opel gr. 1

Marc logró deshacerse del Porsche 924 y en Rallye
SACHS, disputado en noviembre de este mismo año, ya estaba a los mandos de un
911 gr. 4 que venía de correr en circuitos y con el que finalizaba en cuarta
plaza. Tampoco tardó en reencontrar la senda de la victoria en 1982
imponiéndose en Rallyes como el Sierra Morena o el Costa del Sol, y lo hizo a
bordo, como no podía ser de otra manera, de un vehículo marca Porsche, pero
modelo 911... muchísimo más fiable y merecedor de la confianza que en el se
depositaba.

A final de temporada, en la que se puede
considerar como auténtica Biblia del mundo de la  competición en España, el libro El Año
Automóvil 1981, le dedica este triste parrafo a Marc Etchebers que habla por si
sólo de la pésima temporada llevada a cabo:
“Marc Etchebers, que en 1980 fue uno de los principales oponentes de Bagration,
cambiaba para este año su 911 SC gr. 5, por un novísimo 924 Carrera Turbo que
no llegó nunca a dar satisfacciones a su propietario“

En una entrevista concedida por Etchebers el
piloto reconocía: “Con el inicio de la
década de los 80 estrenaba un Porsche 924 en el que tenía puesta mucha ilusión,
ya que creía que se había terminado la época del 911. Pensé que el 924 tendría
más futuro porque era un vehículo más equilibrado, aunque nunca llegó a
funcionar como a mi me hubiera gustado. La estabilidad era buena, pero fallaba
el motor, que tenía poca potencia“.

 

 
  Jorge Pradas (2011)  
 
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