porsche924rallye
  Introducción
 

Corría en Alemania un crudo otoño, el de 1978, cuando Jürgen Barth, un joven ingeniero de Porsche de 31 años,  recibe el visto bueno para desarrollar el que apuntaba a  convertirse en el nuevo estandarte de la marca en los rallyes: el Porsche 924. En parte, esta medida estaba favorecida por la llegada al puesto de dirección de Ernst Fuhrmann, defensor a ultranza del proyecto EA425 y de la implantación de los modelos refrigerados por agua con motor delantero. Fuhrmann tiene la firme voluntad de hacer de este modelo la punta de lanza de la marca, tanto en ventas como a nivel de imagen, aunque esto último nunca fue especialmente bien visto por los más puristas amantes Porsche.

 

La mejor definición del que será nuestro personaje principal a lo largo de toda esta historia, Jürgen Barth, es la de auténtico hombre-comodín de la marca de Stuttgart ya que este alemán, polifacético donde los haya, pasa por ejercer multitud de tareas en el seno de Porsche. Hijo de un expiloto de Fórmula 1 muy ligado a esta firma, entra en Porsche trabajando como ingeniero, pero pronto pasará a desarrollar tareas en el departamento de competición, llegando a ser máximo responsable del área deportiva. Sus dotes al volante estaban fuera de toda duda y una muestra de su calidad como piloto la sellaba en  1977, cuando logró vencer las 24 Horas de Le Mans a bordo de un Porsche 936 junto a Jacky Ickx.

 

Jürgen Barth
 

Volviendo al otoño del 78, no se vayan a pensar que este apoyo que brindaba Porsche al proyecto de Barth era decido y firme, nada más lejos de la realidad; en principio Porsche iba a ejercer de proveedor de todo el material y pagaría todas las facturas derivadas de la aventura en la que se embarcaba (un auténtico sueño para cualquier piloto), pero en ningún momento se podría considerar un equipo oficial o un equipo de fabrica, debiendo inscribirse en las carreras a titulo personal o de la mano de algún importador.

 

Aún así, un entusiasta Barth se pone manos a la obra contando en todo momento con el apoyo de otro ingeniero de la marca: Roland Kussmaul, quien además hará las veces de copiloto. La experiencia de Kussmaul en eventos del Campeonato del Mundo era nula, y en el caso de Barth se ceñía a dos participaciones en 1977 a lomos de un Opel Kadett GTE en los Rallyes de Montecarlo y R.A.C.

 

Pero la formación aún no está completa; se decide contar con un segundo coche dentro del equipo que será conducido por Alex Janda que, de este modo, se iba a convertir en el padrino y auténtico mecenas de este proyecto al ser el propietario de uno de los concesionarios con mayores ventas de Porsche, el de Würzburg. De todos modos, Alex Janda ya tenía experiencia en competición, habiendo participado en carreras internacionales de resistencia. Para completar el cuarteto, Janda contará como copiloto con Helmut Ristl, también ingeniero de Porsche, estrecho colaborador de Barth y, podría considerarse, como uno de los padres del proyecto 924 en los rallyes. Por cierto, Ristl tampoco era manco precisamente, y despuntaba participando en carreras a bordo de un 911.

 

La parte más novelesca de esta historia es la que nos dibuja a Barth, Kussmaul y Ristl trabajando denodadamente en sus horas libres en pos de la ilusión de hacer debutar un vehículo de tan prestigiosa marca como es Porsche en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

 

Con todo este cúmulo de circunstancias y personajes, sin importarles demasiado los hándicaps derivados de la falta de experiencia y de contar con un nuevo coche que desarrollar, el 19 de enero de 1979 comenzará en Frankfurt la apasionante (y desdichada) historia  del Porsche 924 en el mundo de los Rallyes.
 
  Eres el 1 visitantes (2 clics a subpáginas) Jorge Pradas (2011)  
 
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